La realidad...
Es distinta a la que percibo,
Al sueño trasnochado que anhelo,
A lo que podría alcanzar algún día.
Acaricié el manto suave del suspiro de la noche, interné mi alma a lo largo del barranco,
Vi con claridad....... Como te desprendías de mi, espiritual mortalidad.
Aferre en tus manos mi quijada y sentí correr por mi pecho hilos de sangre que poco a poco van inundando mi ser en su tibieza tranquilizadora.
Y tú mi dulce dama con oz, copié tu sutil olor y lo introduje en mi forma, canté a tu lado un suave "adiós", y me reincorporé nuevamente para tornarme frío y gris....
SinVoluntad
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