lunes, 20 de abril de 2020

Dismorfia corporal

LUNES 20, 9:20 pm.

No puedo
Y si avanzo, me retrocede el miedo.
En la cama desnuda mi cuerpo grita, y esos no son besos, sino el tacto de mi piel áspera, necesito volver a nacer, nacer en blanco, volverme a querer, cubrir todo lo que soy de flores marchitas, morir y dejarme atrás...
Y si alguien me mira se convierte en sal, deberían estar locos para hacerlo.
No puedo, me espanto; estas piernas mías se enredan, me pesan, siento como sefderrite mi carne, mis huesos se aflojan y se abandonan, todo mi cuerpo se desploma, solo quiero arrancar la carne con mis manos, y pintar con sangre cada maldito complejo, cada pregunta repetitiva, cada trastorno, cada "por qué", "cuando", "quién", arrancarme una vez y más, para en medio de esa masacre, embriagada de odio olvidarme de mí misma.
El deseo no me toca, tiene otro nombre, y si es el mío te confundes, y si te confundes, tus opiniones no me sirven.
No me importa que te guste, ni me importa que desees que acepte en mi, ya me he desecho tanto por dentro, ya he aprendido a pulso a odiar cada parte de mi humanidad, cada forma, cada cabello, cada dedo, cada mueca, cada respiración, cada suspiro, cada uno de mis cartílagos, cada falange, cada extremidad, cada una de mis uñas, el color y la cobertura de mi piel, cada marca, cada costra, cada irregularidad y el contraste absurdo entre sus tonos, y así cada olor, cada temperatura, cada movimiento torpe.
...
Si yo misma deseo, no es sobre mí, sino creyendo que soy otra, todo es perfecto hasta que me toco, todo es perfecto hasta que me veo al espejo, entonces la repulsión me envuelve y me tortura hasta devolverme débil a la vida.

Prólogo


Hoy no voy a decir nada hermoso sobre mi, ni contar algo bonito que me sucedió, yo quiero describir a esos fantasmas, que no necesariamente me visitan por las madrugadas, ellos me hacen sentir que mi mundo está de cabeza, lidio con ellos todos los días, algunos de estos amigos míos los creé yo misma, quizás necesitaba compañía, quizás no quería sentirme sola, el problema con ellos es que acuden a mí, en los momentos más inoportunos, por ejemplo; cuando estoy abrazando a alguien que quiero, cuando deseo decir algo que siento de forma calmada, cuando quiero levantarme temprano e iniciar un gran día o cuando quiero olvidarme de la realidad y sumergirme en la lujuria.
Me visitan, no piden permiso, ingresan y como todo invitado indeseado, me cagan el día, aún no entiendo porque alguno de ellos vuelve, puesto que cuando se van ya saciados de absorverme, nos sentamos en el piso a conversar, los escucho y les pregunto por qué chucha les gusta cagarme la existencia y avergonzados prometen que no volverán, luego me abrazan, se despiden y se van; entonces estoy segura que es la última vez que los veré, mas luego los veo haciendo cola, en la puerta de mi casa, para esperar su turno de sentarse en mi cara.
No es fácil describirlos de forma fiel, pues cuando me visitan, digamos que no soy yo misma, la presencia de ellos me pone algo nerviosa, así como cuando ves a alguien que te gusta, empiezas a caminar a ningún lugar y todos tus movimientos se sientes torpes, las palabras se te traban, y no puedes pensar correctamente.
Así exactamente me ponen ellos, con la diferencia que ellos no "me gustan" precisamente.

domingo, 15 de marzo de 2020

.

Guardo la esperanza de que algún día todo cambiará, que todo aquí se transformará en ago parecido a la felicidad, quizás solo conmigo misma, pido solo no esperar nada de nadie, no confiarle nada a nadie, sentirme y tenerme únicamente para mí misma, porque un hombro de soporte para llorar no sirve, si luego cuenta cada una de las lágrimas que allí lloraste, pero tengo misma manos, para secarme el rostro y seguir adelante.