domingo, 1 de septiembre de 2019

Nuestro castigo


Mi amor caigo, entre cenizas
Entre los escombros de mi propio ser y no hago otra cosa más que mirar a la gente bien transitar mudos e indiferentes por las calles.
Y mi voz no tiene sentido, el grito desgarrador de mi alma no se oye, estamos enfermos seguro, y en la agonía sostengo tu cara en mis manos, veo tus ojos brillar, me regalas un día más de vida.
No estamos hechos para amar, me dicen aquellas caras desconocidas de la gente bien que nos miran con repudio, sometiéndote al juicio de valor más hipócrita del mundo.
Estamos locos, confundidos, nos vamos a destruir, tú acabarás con mi poca cordura y yo acabaré con tus ganas de vivir, y aquella gente se frota las manos y se relame los labios, esperando la derrota, el abuso, el dolor, la desesperación, la sangre, la perdida, el niño muerto, el amante ausente, la vida marchita de desprecio continuo, la mentira como poesía, y el reloj contra nosotros  esperando subir al cadalso y ser castigados por nuestros delitos, mi impulsividad y tu secretismo, y qué les importa si yo no he sido de nadie y tú eres mío desde que naciste, y que les importa si me han juzgado siempre en lo negativo, mientras me abrazaban con las mentiras llenas de vanidad con las que me han mimado, encerrada en una jaula con ilusión de libertad, como un animal peligroso enjaulado que de vez en vez golpean para calmar su ira, maldito animal mimado, ahora estoy libre bajo la nieve, te he encontrado en el camino más incierto, es verdad que caminamos juntos, es verdad que lames mis heridas, es verdad que buscamos alguna vez un lugar cálido para pasar la noche, y aunque ellos nos odien estamos juntos, para amarnos y destruirnos, para mentirnos, para ser la derrota, el dolor, la desesperación, la sangre, la perdida, el fruto muerto, el amante ausente, la vida marchita, el desprecio continuo, la mentira como poesía, y el reloj, el reloj maldito, que acorta las horas en donde la pureza viene desde tus labios y fuerzo mi alma partida a sentir, tu no mereces esto, pero dices que encuentras en mi una ilusión cierta, me lo dices mientras pierdo mis últimos segundos de lucidez entre tus brazos, para entregarme completamente, quedemos un rato más ... Nosotros no somos los buenos de este cuento, no tenemos que llegar temprano a casa, toma otra vaso más de whisky, nunca me había divertido tanto, invítame uno de tus cigarrillos, bésame el cuello que nadie está mirando, si tenemos solo está noche de felicidad, agradezco que sea contigo.
Mañana ellos esperan que vuelva con la cola entre las patas a pedir perdón, y entrar a mi jaula, castigada seguramente, pero ya estaremos lejos para entonces, o ya estaré muerta.

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