lunes, 20 de abril de 2020

Prólogo


Hoy no voy a decir nada hermoso sobre mi, ni contar algo bonito que me sucedió, yo quiero describir a esos fantasmas, que no necesariamente me visitan por las madrugadas, ellos me hacen sentir que mi mundo está de cabeza, lidio con ellos todos los días, algunos de estos amigos míos los creé yo misma, quizás necesitaba compañía, quizás no quería sentirme sola, el problema con ellos es que acuden a mí, en los momentos más inoportunos, por ejemplo; cuando estoy abrazando a alguien que quiero, cuando deseo decir algo que siento de forma calmada, cuando quiero levantarme temprano e iniciar un gran día o cuando quiero olvidarme de la realidad y sumergirme en la lujuria.
Me visitan, no piden permiso, ingresan y como todo invitado indeseado, me cagan el día, aún no entiendo porque alguno de ellos vuelve, puesto que cuando se van ya saciados de absorverme, nos sentamos en el piso a conversar, los escucho y les pregunto por qué chucha les gusta cagarme la existencia y avergonzados prometen que no volverán, luego me abrazan, se despiden y se van; entonces estoy segura que es la última vez que los veré, mas luego los veo haciendo cola, en la puerta de mi casa, para esperar su turno de sentarse en mi cara.
No es fácil describirlos de forma fiel, pues cuando me visitan, digamos que no soy yo misma, la presencia de ellos me pone algo nerviosa, así como cuando ves a alguien que te gusta, empiezas a caminar a ningún lugar y todos tus movimientos se sientes torpes, las palabras se te traban, y no puedes pensar correctamente.
Así exactamente me ponen ellos, con la diferencia que ellos no "me gustan" precisamente.

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