LUNES 20, 9:20 pm.
No puedo
Y si avanzo, me retrocede el miedo.
En la cama desnuda mi cuerpo grita, y esos no son besos, sino el tacto de mi piel áspera, necesito volver a nacer, nacer en blanco, volverme a querer, cubrir todo lo que soy de flores marchitas, morir y dejarme atrás...
Y si alguien me mira se convierte en sal, deberían estar locos para hacerlo.
No puedo, me espanto; estas piernas mías se enredan, me pesan, siento como sefderrite mi carne, mis huesos se aflojan y se abandonan, todo mi cuerpo se desploma, solo quiero arrancar la carne con mis manos, y pintar con sangre cada maldito complejo, cada pregunta repetitiva, cada trastorno, cada "por qué", "cuando", "quién", arrancarme una vez y más, para en medio de esa masacre, embriagada de odio olvidarme de mí misma.
El deseo no me toca, tiene otro nombre, y si es el mío te confundes, y si te confundes, tus opiniones no me sirven.
No me importa que te guste, ni me importa que desees que acepte en mi, ya me he desecho tanto por dentro, ya he aprendido a pulso a odiar cada parte de mi humanidad, cada forma, cada cabello, cada dedo, cada mueca, cada respiración, cada suspiro, cada uno de mis cartílagos, cada falange, cada extremidad, cada una de mis uñas, el color y la cobertura de mi piel, cada marca, cada costra, cada irregularidad y el contraste absurdo entre sus tonos, y así cada olor, cada temperatura, cada movimiento torpe.
...
Si yo misma deseo, no es sobre mí, sino creyendo que soy otra, todo es perfecto hasta que me toco, todo es perfecto hasta que me veo al espejo, entonces la repulsión me envuelve y me tortura hasta devolverme débil a la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario