lunes, 3 de mayo de 2021

MISANTROPÍA

Hoy me desperté y desde mi cama, desconozco el mundo.

Es algo frío, ajeno y decepcionante, no se parece a lo que esperaba que mis pies sintieran al posarse sobre el, se siente húmedo, lodoso, sucio y pegajoso, a cada paso que doy mis movimientos se vuelven más torpes y las rodillas me empiezan a pesar.

No es que sepa realmente a donde ir, solo quiero moverme y dejar de sentir la otredad en mi propio cuerpo, mientras doy un paso adelante del pasado y otro más al costado del anterior, me tambaleó fingiendo avanzar, y empiezo a observar caras familiares, siluetas que parecen avanzar con seguridad, se ven como sombras veloces que impactan unas con otras y se desintegran para volverse a materializar y proseguir sus caminos como si nada hubiera pasado, mis brazos se esfuerzan por abrazar alguno de los fantasmas que desfilan ante mis ojos, y estos no hacen más que volver a desintegrarse para luego volver a ser una vez más, ese algo que fueron, solo un espejismo que me gusta crear recrear cuando me siento sola, pero yo se que ellos existen, existen y son debido a la tierra muerta que levantan sus pasos al desplazarse, mientras abro la boca para saludarlos el polvo ingresa en mis pulmones, se aloja en cada uno de los alveolos que se ennegrecen y caducan, mientras un cigarrillo acompaña el movimiento frenético de mis piernas encima de la cama intentando aplacar la locura que se anida en mi cabeza.

La locura es un hecho!, la ausencia está de moda, la miseria es la nueva ley.

Ellos persisten susurrando esto en mi cabeza, se inventan y desaparecen para volverse a recrear una vez más, cada vez su naturaleza más opaca, sus movimientos más erráticos, y las historias que me cuentan son cada vez más crudas, y se parecen a las de otros, yo solo las escucho y las clasifico, las doblo, las lavo y las tiendo, las cuelgo las dejo orearse al sol, para luego guardarlas y llenar el armario de "historias inútiles, que hacen que me den menos ganas de vivir".

Sí, solo se trata de mí y de mi mente.

Y así lo hago a diario, mientras ellos me visitan una tarde cualquiera, al teléfono me llaman, al correo me escriben, o yo los busco, sí, también los busco, cuando la ausencia de ellos sobre pasa mi propia ausencia con su enorme elefante vacío, entonces ellos vienen a contar lo que deben de contar y a ser quienes deben de ser, lamento haber tenido que describirlos, lamento que mis ideas no logren pintarlos correctamente, lamento ser muy literal y tan descriptiva, acaban de irse, me siento más vacía, las ganas me abandonan, y hace ya mucho frío.

Sucede que no encuentro lugar en donde habitan ellos, sucede que estoy cansada de escucharlos, sucede que cada relato me da más asco que el anterior, sucede que debo fingir que no me dan asco, y ya no quiero caminar más así que he decidido sentarme en este lodo de mierda, donde ellos parecen deslizarse.

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