De tanto en tanto da vueltas por mi cabeza; ahora último se instaló y por más que lo ahuyento no se quiere ir.
Escúchame, siéntate al otro lado de la banca.
Mírame con esos ojos ciertos, con tanta confianza.
Déjame ver através de tus ojos al pasado, reencontrarme con mi amigo.
Con el gato ajeno, que solía visitarme para mirar la luna y perdernos de tanto en tanto.
Y si el amor es lealtad, esa lealtad que no se gana con un beso.
Que no se gana con el juntos por siempre ni mucho menos, con los lazos fuerte que ofrece el placer y la vanidad de tenerse el uno al otro
Yo no deseo tenerte a mi lado.
Te quiero lejano, libre y feliz...
Abstracto, soñador, brillante, sarcástico, leal, enamorado; como suele aparecer tu silueta a las tres de la mañana a alegrar mis sueños recurrentes; aveces te tornas oscuro y solo desapareces, es cuando deseo despertarme, tomar el somnífero y desensibilizarme y dormír, hasta tener la seguridad de haber lavado mi mente.
Mi corazón te ama.
Mis manos te extrañan...
Mis ojos intentan recordarte..
Pero es la masa gris y ahora fría que no puede esperar a encontrase contigo otra vez, en el limbo de la perfección y la demencia, de reirnos y amarnos hasta la madrugada.
Contando cada uno de los minutos, y haciéndoles un gesto obsceno con las manos, así transformarlo todo en oro.
Mi alma hoy está prisionera, y tu te encuentras debajo de ella, consolándola, alimentándome...
Hostigándome y cansándote de mi imaginaria cárceles de vez en cuando.
Ya no se que hacer cuando salga...
Abrazarte y caminar para siempre a tu lado.
O dejarme infelizmente libre e irme y no mirar más a mi carcelero.
Lo decidiré llegado el momento.
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