Tengo un sueño... un sueño en donde tu te despiertas.
En donde
tienes los ojos inundados de esperanzas
Donde eres un ave de ojos limpios... sabes volar, hablar, caminar, nadar.
Tiene facha de vago, trovador, caminante, soñador y nostálgico.
Y te sueño lejano, borroso y entrañable.
Te abrazo y tu nombre se me hace cenizas
Entonces me dejas caminar a tu lado y me siento igual y quizás mejor.
Me siento Libre.
Te espero, sin darme cuenta; vienes y escuchas.
Todo se repite en escalas impredecibles, incontrolables
Hasta llegar a tu sonrisa, en una magistral proporción divina.
Me gusta conocerte en sueños...
Me gusta dejarte, buscarte y que hagas tu lo mismo.
Pienso en que en algún lugar te encuentras tú soñando también...
Sabes que vengo...
Desde el hogar de ilusión cristalizada de la que siempre fuí espectadora...
De cada uno de los detalles que anoté y deseé que cual; papiro envejecido se disolvió a través del tiempo.
Desde el lugar de siempre, con las ideas revueltas, con el cabello sucio
Con las manos imperfectas de tanto trepar
Y te acaricio y la sientes ásperas, pero a ti te da igual...
Me voy...
A mis sueños acostumbrados, a la comodidad del sillón en donde observo y juzgo al actor que se encuentra realizando la más aburrida obra a mis ojos.
Hasta soñarte, otra vez y despertar con el sinsabor de no tenerte a mi costado.
Y tener presente que quizá...
La existencia de una ser tan ideal solo se encuentre en mis pensamientos.
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