martes, 22 de abril de 2014

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Dejé todo de lado, hasta la maldita manía de pretender que todos los momentos a su lado fueran perfectos, los intentos porque el quiera saber más de mí, actuando como la "coneja" de pascua, dejando los huevos regados para que el los buscara; y me quedé así, sentada, esperando... esperando y reclamando atención, cuando eso no se reclama, es como reclamar que pienses que el lunar encima de mi boca se parece al de marylin monroe (casi indecible).

Anduve días que se convirtieron en meses, pensando en que en la miraba que se dirigias hacia mi se escondía más que un te quiero, que quizás se escondían tus notitas en la bitácora, porqué yo tenía tanto que darte, si; tengo frases desencadenantes, cielos infinitos, canciones tarareables, todas inalcanzables para mí pues tu ayuda no era posible porque estabas tan ocupado y ausente y yo, yo debil como acostumbro estos ultimos meses.

Todo se lo debo, a la brillantes idea que me hizo sentir que el amor verdadero estaba entre mis manos, pues se que lo estaba, y no se, ni entiendo porque esa obra divina e incierta me lo arrancó de las manos, como un bien que tuve prestado, no pagué las cuotas y un solemne día, las estupendas sonrisas que se arremolinaban al transcurrir las tardes juntos, vinieron a embargarme hasta la conciencia.

Y le presté mi dolor a todos lo que quería, para ver si esa misma obra divina ponía palabras definitivamente curativas en sus manos, y hacían que volviera todo ese amor que olvidamos en alguna calle de miraflores, mientras éramos mas cómplices que enamorados, más tu que yo y más yo que tu.

Entonces amor, si amor, te amo de pie, te amo feliz, y te amo completo.
Y si algo estuvo mal, y no me dí cuenta, créeme que puse todo de mí.
Te quiero. 

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